25 de mar de 2013

La paliza de la profesora y el cuidado de la madre–un relato de Alice Miller

 

Estimado(a) Lector(a),

Comparto contigo un bello relato que Alice Miller hace en el libro “El cuerpo nunca miente”. Mi deseo es que disfrute de sus lecciones.

 

Alice Miller

“Si una persona es capaz de sentir que de niño no fue nunca amado por lo que realmente era, sino por sus logros, sus éxitos y sus buenas cualidades, y que sacrificó su infancia por ese amor, padecerá una profunda conmoción, pero algún día desará poner fin a semejante amor. Descubrirá entonces en sí mismo la necesidad de vivir de acuerdo con su verdadero yo y ya no se sentirá forzado a conquistar un amor que en el fondo no puede satisfacerlo, puesto que está destinado a un yo falso al que ahora ha empezado a renunciar.”

Alice Miller


“La comunicación auténtica se basa en hechos, facilita la transmisión de los sentimientos e ideas propios; en cambio, una comunicación confusa se basa em la tergiversación de los hechos y en la acusación a otros de las emociones indeseadas que uno tiene, emociones que, en el fondo, van dirigidas hacia los padres. La pedagogia venenosa solo conoce esta forma de trato manipulador. Hasta hace poco tiempo estaba generalizada, pero también hay excepciones como el ejemplo del que hablaré a continuación.

Mary, de siete años, se negaba a ir a la esculea porque la profesora le había pegado. Su madre, Flora, estaba desesperada, no podia llevar a la niña a la fuerza. Además, ella nunca había pegado a su hija. Fue a ver a la profesora, le expuso los hechos y le pidió que se disculpara con la niña. La profesora reaccionó indignada: <<¿Adónde iríamos a parar se los profesores tuviéramos que pedir disculpa a los niños?>>. Creía que Mary merecia la bofetada por no haberla escuchado mientras le hablaba. Flora le dijo con tranqulidad: <<Si un niño no la escucha, tal vez sea porque le da miedo su voz o la expresión de su cara. Y pegándole, ló único que conseguirá es que tenga aún más miedo. En lugar de pegarles habría que hablar con los niños y ganarse su confianza para la tensión y el miedo desapareciesen>>;

De pronto a la profesora se le humedecieron los ojos, se hundió en su silla y susurró: <<De pequeña no conocí outra cosa que las palizas, nadie hablaba conmigo; todavia oigo a mi madre gritándome: ‘Nunca me escuchas, ¿qué voy a hacer contigo?>>.

Flora quedo desconcertada; había ido con la intención de dercirle a la profesora que desde hacía mucho tiempo estaba prohibido pegar en las escuelas y que la iba a denunciar. Sin embargo, se hallaba ante una persona auténtica con la que podia hablar. Al fin, los dos mujeres pensaron juntas lo que podia hacerse para que la pequeña Mary recuperara la confianza. Ahora fue la profesora la que se ofreció a disculparse con la niña, cosa que hizo. Le explico a Mary que no tênia por qué volver a sentir miedo, pues, de cualquier modo, pegar estaba prohibido y lo que ella había hecho no estaba permitido. Le explico que estaba en su derecho de quejarse, porque también los profesores cometían errores.

Mary volvió a ir contenta a la escuela, y desde entonces incluso sintió simpatia por esta mujer que había tenido el valor de reconecer su error: Seguro que la niña entendió claramente que las emociones de los adultos dependen de sus propias historias y no del comportamiento de los niños. Y cuando su comportamiento y su desamparo desaten emociones fuertes en los adultos, los niños no deben sentirse culpables por ello, como tampoco deben hacerlo cuando los adultos intenten echarles la culpa (<<te he pegado porque has...>>).

Un niño que haya vivido la experiencia de Mary vivío no se responsabilizará, a diferencia de tantas personas, de las emociones ajenas, sino de las suya” (MILLER, 2005, p. 168-169).


Alice Miller, nacido en 12 de enero 1923, en Polonia y se mudó a Suiza en 1946. Estudió filosofia, psicología y sociologia en Basilea. Tras el doctorado, se formó en Zurich como psicoanalista, profesión que ejerció durante viente años, ante de sacar a la luz en Alemania, en 1979, su ensayo El drama del niño dotado. Desde eso momento se dedicó intensamente a la investigación del maltrato infantil y publicó libros fundamentales sobre el tema, como El saber proscrito, La llave perdida, Por tu propio bien y El Cuerpo nunca miente. Recibio numerosos galardones, entre otros, el Premio Janusz-Korczak 1986.

REFERÊNCIA:

MILLER, Alice. El cuerpo nunca miente. Tradução Marta Torent Lópes de Lamadrid. Editores: Ensayo Tusquests, Barcelona, 2005.

Atenção:

Leitores e leitoras do Brasil e de outros países de língua portuguesa em breve postarei esse texto traduzido para vocês.

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